Ejercer en Estados Unidos tiene un camino.
Este es, entero y a la vista.
Tu licencia de enfermera en Estados Unidos, con un precio cerrado desde el primer día, siete pasos que puedes mirar desde tu teléfono y un diagnóstico escrito antes de que pagues el programa.
Antes de venderte nada te decimos si calificas. Si no calificas, te lo escribimos y ahí termina.
Cuatro certezas y una empresa construida para sostenerlas.
Estas cuatro frases nos las dijeron enfermeras que ya habían pasado por otro lado. No están aquí para señalar a nadie: están porque cada una de las cuatro se contesta con algo que puedes verificar en tu pantalla o leer en tu contrato, y no con una promesa.
«Pagué 6.000 dólares y todavía no sé en qué parte del trámite estoy.»
Nuestra respuesta: el precio es uno solo —US$4.299, todo incluido hasta la licencia— y los siete pasos de tu caso están a la vista en tu pantalla, cada uno con su fecha. No hace falta que escribas para saber dónde estás.
«Me contestan cuando quieren. A veces pasa un mes.»
Nuestra respuesta: tienes un nombre y una cara asignados desde el día uno. Si pasan 48 horas sin que alguien te responda, la tarjeta de tu caso se pone roja en nuestro tablero y alguien tiene que explicar por qué.
«Me pidieron mi título original y lo mandaron por correo. Nunca más lo vi.»
Nuestra respuesta: jamás retenemos un documento original. Trabajamos con copias y con los formularios que emiten las instituciones. Está escrito en el contrato.
«Nadie me dijo que mi carrera podía tener un problema hasta que ya había pagado.»
Nuestra respuesta: antes de venderte el programa revisamos tu plan de estudios y te entregamos un diagnóstico escrito por US$75. Si tu carrera tiene un problema, lo vas a leer ahí y no en el mes cinco. Y si el problema es grande, te decimos que no y ahí termina.
Todo lo que hay que saber, antes de escribirnos
Cuatro páginas. El precio completo, los siete pasos, el software con el que corremos tu caso y lo que ves desde tu teléfono.
Lo que sí somos.
Cuatro cosas concretas. Las cuatro se pueden comprobar antes de que pagues el programa.
Lo que no somos.
Decirlo temprano nos ahorra conversaciones a las dos partes.
Las seis que llegan siempre.
Corremos dos estados, y cuál te toca lo dice tu diagnóstico. No es una preferencia nuestra ni un sorteo: depende de lo que diga tu plan de estudios, y por eso lo contestamos después de leerlo y no antes. Son dos y no veinte a propósito: por eso conocemos cada formulario, cada plazo y cada tercero de memoria, y por eso el precio es el mismo por cualquiera de los dos caminos. Si tu objetivo es otro estado, se llega por endoso una vez que ya tienes la licencia.
Porque revisar tu caso toma horas de trabajo real y porque filtra. Si fuera gratis tendríamos cien planes de estudio por semana y ninguno revisado bien. Se descuenta del total si sigues, y si te decimos que no calificas, se termina ahí y no te cobramos nada más.
Sigues con nosotros y no te cobramos honorario otra vez. Lo único que se vuelve a pagar es el cupo del examen, que lo cobra Pearson, no nosotros. Te armamos el plan de estudio con las áreas donde te fue mal, cuando llegue tu informe oficial.
Nunca. Trabajamos con copias digitales y con los formularios que emiten las instituciones directamente. Tu título no sale de tu casa.
Te escribimos, lo reprogramamos y no cobramos interés. Tus documentos y todo lo ya avanzado quedan donde están. Si un pago llega a los cinco días sin cubrirse, la cuenta se limita a la pantalla de pagos y el trámite queda en pausa; en el momento en que pagas se levanta todo y el caso sigue donde estaba. Las fechas exactas las ves escritas dentro de la app desde el primer día.
Unos 7 meses es nuestra meta y es la fecha que vas a ver en tu pantalla desde el día uno. Hay dos cosas que no controlamos: cuánto tarda tu universidad en responder y cuánto tarda el board. Cuando una de esas se mueve, tu fecha se mueve en la app y te explicamos por qué. No te enteras por casualidad.
Empieza por saber si calificas.
Dejas cuatro datos, te escribimos, te mandamos el enlace de pago y nos pasas tu plan de estudios por WhatsApp. En menos de una semana tienes un documento escrito que dice si tu carrera sirve, qué riesgos tiene y cuánto va a tardar. Sin cuenta, sin registro, sin compromiso.
Se descuenta del total si sigues. Cuando el diagnóstico termina en un no, lo escribimos igual y ahí termina.