Construimos el software antes de vender el primer caso.
No es un Excel compartido ni un grupo de WhatsApp. Es un sistema con dos caras: la tuya, donde ves tu caso; y la nuestra, donde tu caso no se puede olvidar. No conocemos otra operación de licenciamiento en la región que te deje mirar adentro.
Tu carnet, siempre
Siete checkpoints, uno por etapa real del trámite, cada uno con su fecha. Cuando algo se mueve, se mueve en tu pantalla el mismo día.
Tus papeles, no los nuestros
Todo lo que subís queda tuyo y descargable. Si mañana te vas, te vas con todo. No hay rehenes.
La plata, a la vista
Lo que pagaste, lo que falta, y cada pago que hicimos a un tercero con su comprobante adjunto.
Lo que ves vos
Tu caso en tu idioma —español, inglés o portugués—, con la fecha meta estimada arriba de todo y el próximo paso escrito en una frase. También cuando algo sale mal: si un documento vuelve observado, la pantalla te dice quién lo está arreglando y para cuándo.
Lo que vemos nosotros
El tablero donde vive tu caso junto a los demás. Si alguien no te contesta en 48 horas, tu tarjeta se pone roja. No es una promesa de servicio: es una alarma que suena en la pantalla de tu responsable.
Empieza por saber si calificas.
Dejas cuatro datos, te escribimos, te mandamos el enlace de pago y nos pasas tu plan de estudios por WhatsApp. En menos de una semana tienes un documento escrito que dice si tu carrera sirve, qué riesgos tiene y cuánto va a tardar. Sin cuenta, sin registro, sin compromiso.
Se descuenta del total si sigues. Cuando el diagnóstico termina en un no, lo escribimos igual y ahí termina.